Como hacer aires y espumas con Soja

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Si tienes que hacer una comida o una cena en tu casa, y quieres sorprender a tus invitados con tus dotes para la cocina, te presentamos esta detallada explicación de como hacer aires y espumas usando lecitina de soja como base.

Lecitina de Soya es un ingrediente que seguramente consumes a diario. Lo puedes encontrar en miles de productos. De hecho, esta entre los 10 ingredientes más usados en alimentos procesados. Desde barras de chocolate,  mantequillas, productos de panadería, hasta  medicamentos.. La lista es muy larga.

Sus usos van mucho más allá de las espumas y los aires. La Lecítina de Soya  sirve para ayudar a la levadura a levantar. También se usa para facilitar una mezcla homegenea entre varias sustancias.  Sirve  para extender el tiempo de vida de algunos alimentos procesados. Se usa como agente antiadherente en sprays de cocina. Otro de sus usos es evitar que las grasas se separen. Y al freír, la Lecitina de Soya reduce el efecto de salpicar del aceite.

Además de los usos culinarios, la Lecitina de Soya se usa tambien en la elaboración de medicinas, plásticos, pinturas.. etc.

Hay muchos beneficios nutricionales atribuidos a la Lecitina de Soya. Por ejemplo, es muy buena para el hígado, control de peso, prevenir la perdida de la memoria que ocurre con la edad, y regular el colesterol, entre otros.

Yo personalmente prefiero usar la palabra “aire” cuando uso Lecitina de Soya y dejar la palabra “espuma” para cuando uso el sifón de cocina. La diferencia es que la primera es  mucho más delicada y  translucida. La segunda es densa y espesa, y se mantiene durante más tiempo.  De cualquier manera está bien dicho, así que lo puedes llamar como mejor te parezca.

Para hacer aires o espumas usando Lecitina de Soya, necesitas un liquído como base. Puede ser cualquier líquido que quieras. Solo asegúrate de que no contenga pedazos sólidos, ni grumos. Para eso te recomiendo pasarlo por una tela de quesos, un filtro de cafe, o un paño limpio de cocina. El líquido no debe estar muy caliente. Tibio o temperatura ambiente es lo ideal.  Ten en cuenta que al ser solo un aire, pierde mucho el sabor, así que procura hacer el líquido de sabor fuerte. Si no el aire va a saber a eso, aire.

Una vez que tengas el líquido, calcula entre el 0.3% y el 1% del peso del líquido y usa esa cantidad de Lecitina de Soya. Necesitas una batidora de mano. Pon la mezcla en un recipiente ancho, y bate la mezcla con la batidora. La idea es introducir aire a la mezcla. Para ello, es necesario que el nivel de liquido no supere las aspas de la licuadora, ya que entonces solo lo estaría revolviendo. Hay que traer aire de la superficie e introducirlo al líquido. Hazlo durante un minuto aproximadamente y luego deja reposar unos 30 segundos antes de servirla para darle chance a que se estabilicen las burbujas. Eso se hace justo al momento de servir, ya que las burbujas no duran mucho tiempo. Para servirlas, agarra las burbujas de la superficie usando una cuchara. Si se te acaban y necesitas más, simplemente vuelve a introducir aire a la mezcla.

Por lo general, los pesos calculan hasta 1 gramo, así que calcular el 0,3 % exacto no es muy sencillo. Lo que yo hago es trabajar siempre con 200 gramos (ml) de líquido y 1 gramo de Lecitina de Soya. Eso hace que el porcentaje sea de 0,5%. Esa medida siempre me funciona perfecto. Si le pones de más, la espuma no va a levantar como es debido. Así que procura estar siempre entre lo ideal, que es 0.3% y 1% máximo.

visto en: lovely-gourmet.com

Consejos para maridar vinos y carne

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Según nuestra experiencia, es recomendable acompañar las aves como el pollo o el pavo con rellenos o estofados, de vinos blancos frutales con acidez moderada y buen cuerpo.

Aunque si están elaborados al asado tradicional, con buena condimentación y especies, requerirán vinos como un tinto tánico pero no excesivamente potente, como un crianza de estilo medite-rráneo, frutal, cálido y suave.

Otra ave como el pato, cuya carne es grasa y de textura delicada, que bien elaborada se torna un exquisito manjar de reyes, precisa de vinos de carácter firme, para lo cual podríamos recomendar un blanco de crianza o un tinto joven y fresco.

La constitución, el color y la complejidad de los vinos tintos nos predisponen a usarlos como acompañantes de los platos de carne.

Cuando estos platos sean cordero o res, preparados de forma que predomine el sabor de la carne, usaremos tintos complejos, profundos y aterciopelados, afinados por el tiempo, como un Gran Reserva. En cambio, en estofados o carnes muy condimentadas con salsas fuertes y especiadas, será mejor un tinto menos maduro, más tánico y corpulento (Reserva).

Un buen truco es utilizar en la elaboración del plato un poco de ese vino ideal para él, donde algunas variedades son perfectas para ciertas comidas, como la uva tinta Cabernet Sauvignon, insupera-ble si se utiliza para cocinar el cordero.

TAMBIÉN CON LOS POSTRES

Existe una parte de la comida que no tenemos costumbre de acompañar con vinos: los postres.

En un clima tan cálido como el cubano, resultan buenos pretendientes para los postres los cavas y los champagnes, aunque también servidos bien fríos pueden acompañarse de moscateles y vinos dulces de vendimias tardías (Late Harvets), sin olvidar a los oportos, que también son ideales.

Claro, para hacer cualquier recomendación es preciso analizar el grado de dulzor y lograr que el contraste y el equilibrio entre la bebida y el postre no sature.

Así, si los postres son marcadamente dulces o con presencia de chocolate amar-go, sería acertado acompañarlos con un brandy, un cogñac o un buen ron reserva, a lo cual podemos unir un café cubano y un buen habano para lograr un momento memorable.

OTRA GRAN CONVIVENCIA

Los vinos y los quesos merecen un tratamiento aparte. Aquí se han llevado a lo sublime los maridajes regionales (el queso local con el vino local). Esto es siempre una apuesta segura por lo cual resulta muy recomendable.

Para hablar de esto en detalle necesitaríamos varios artículos, por lo cual diremos de forma general que existen quesos tan neutros, otros tan grasos y otros tan fuertes, que es imposible recomendar un vino o estilo de vino si no sabemos de antemano de que variedad de queso se trata y su condición en el momento de ser consumido.

Para cualquier recomendación siempre se debe tener en cuenta la materia grasa, la textura y el grado de curado del queso, así como los taninos, la acidez, los azúcares y la untuosidad del vino. Se cree popularmente que la mejor compañía de los quesos son los tintos y esto no es ciento por ciento así.

Los fuertes quesos azules, que van perfecto con los vinos blancos botrizados, maridan también con los oportos debido a su dulzor y tenor alcohólico.

En general, con la mayoría de los quesos los vinos blancos son los que mejor van, pues se realzan mutuamente sin aniquilarse. Es fundamental hacer coincidir la composición grasa del queso y el cuerpo y untuosidad del vino.

Y en este enlace hay una celestina que no debe faltar: el pan, que tostado aportará un amargo para contrastar con la untuosidad del queso; así como unos frutos secos, almendras tostadas y dátiles complementarán a la perfección esa fiesta para el paladar.

 PARA GUSTOS…

En sentido general, no debemos olvidar que el arte del buen comer y beber tiene pocas reglas fijas, y cualquier combinación posible siempre tiene un carácter individual y subjetivo en función del gusto personal.

Lograr que un vino y un plato se complementen y realcen mutuamente es, a la vez que un reto, uno de los más grandes deleites del mundo de la gastronomía.

Por eso, el inmenso y apasionante mundo de los maridajes es un tema que siempre deberá ser tra-tado con pensamiento abierto, pues para gustos se han hecho los colores… y para escoger los vinos.

 

Visto en: excelenciasgourmet.com

Trucos para un arroz perfecto

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En ocasiones prepara un plato tan sencillo como el arroz blanco para nuestros invitados, puede convertirse en una auténtica pesadilla. El arroz se nos pega, se emplasta o queda blando. Muchas veces no tenemos el tiempo necesario para prepararlo con el tiempo necesario.

Así que os dejamos algunos trucos que os vendrán bien para que cuando preparéis arroz a vuestros invitados esté perfecto en textura y consistencia:

  1. Para que podáis preparar el arroz con antelación y calentarlo justo antes de servirlo, podéis rehogar brevemente el arroz con un trocito de mantequilla, de este modo el arroz quedará  más suelto y sabroso.
  2. También se puede añadir un chorrito de aceite en el momento de la cocción, así lograremos que quede suelto.
  3. Cuando tengamos que cocinar paellas u otros tipos de platos con arroz, tenemos poner el fuego fuerte durante los primeros 5 – 7 minutos, hasta que empiecen a verse los granos en el caldo. Después se va bajando poco a poco el fuego hasta que se acabe de cocer.
  4. Usar variedades de arroz con poco almidón, como arroz largo, arroz vaporizado y Basmati.

Esperamos que estos sencillos trucos os ayuden a sorprender a vuestros amigos con un sencillo y delicioso plato con arroz.