Consejos para elegir un buen vino blanco

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Antes de comenzar con las recomendaciones sobre una buena elección de un vino blanco, el autor del Manual de cata. ¿Es bueno este vino?, libro didáctica que nos enseña todos los trucos para saber apreciar los vinos,  considera que hacernos ésta pregunta es tan complicado (o sencillo) de responder como si preguntamos si es bueno un abrigo. El uso que se le vaya a dar, la fecha en la que se consuma, el gusto de quien lo toma….

Son muchos los factores que implican que un vino más que bueno o malo, sea de nuestro agrado y lo disfrutemos plenamente. Incluso un vino mediocre, podrá pasar a nuestro recuerdo como bueno, si cuando lo bebimos se dio una circunstancia especialmente positiva. Más que el vino, estaremos recordando un momento feliz asociado a un vino determinado. Con esto será suficiente.

Dicho esto, tal vez si al menos sabemos en qué debemos fijarnos a la hora de elegir un vino blanco, nos podremos hacer una idea para evitar errores y disfrutar de la elección. Por hacerlo con la secuencia propia de la cata de vino, hablaremos de las tres fases: Visual, Olfativa y Gustativa.

Primeras apreciaciones para elegir un vino blanco

Además hay que tener en cuenta que el vino sea joven, fermentado en barrica, semi-dulce, dulce, de aguja, espumoso… cada vino tiene un momento y un alimento. También hay que tener en cuenta esto para que a la hora de la elección, no nos den un vino “fuera de juego”.

Si es joven, deberemos tomar la referencia de la última vendimia. Nunca más de 2 años de su vendimia. Por ejemplo, muchos vinos albariños salen al mercado durante los meses de marzo o abril. Por lo que su vida óptima ronda un año más, además esta variedad es más longeva que otras.

Fase visual

Visualmente un vino blanco ha de ser limpio, brillante. Si es joven, la tonalidad pasará del amarillo pajizo o dorado muy pálido. Algunos vinos los veremos prácticamente translucidos, con poco color.

No diré que son malos pero a mí, el vino blanco me gusta con su color natural que dependerá de la variedad y la elaboración. Si el vino es joven, huir de los que tienen más de dos años y presentan una tonalidad dorada intensa. Los vinos que tienen un proceso de fermentación y/o crianza en barrica, tendrán un color más intenso (por regla general) insisto, esto dependerá de la elaboración y variedad, pero esto vendrá indicado en la etiqueta.

Fase olfativa

La fase olfativa, será determinante, al menos para anticiparnos a lo que el vino será o mostrará en boca.¿Qué debemos buscar en un vino blanco? Aromas frescos a fruta (cítricos, blanca, de hueso, tropical, plátano…), flores, herbáceos… todo dependerá de la variedad con la que se ha elaborado el vino. Debe de ser un aroma armónico y agradable, que nos invite al trago. Si el vino ha sido criado en barrica, vendrá acompañado también de aromas a tostados, ahumados, siempre de una forma sutil. El vino no debe de oler a madera en ningún momento, si no a lo que ésta le otorga y siempre, en equilibrio con la fruta y flores.

Fase gustativa

El vino es para beber, por lo que en boca es donde de verdad ha de demostrar su valía. ¿Cómo tiene que ser? Fresco, aromático, intenso, con buena acidez pero al mismo tiempo equilibrado en su conjunto. El retrogusto (persistencia del sabor del vino en la boca) nos podrá recordar a lo mismo que percibíamos en nariz o a una evolución de éstos, pero siempre agradable. Un vino será bueno, si tras un trago, nos apetece otro. Esto es porque nos deja una buena sensación y recuerdo en boca.

Maridajes con vinos blancos

Volviendo a los “experimentos” contrastados, un buen vino dulce marida con un queso, como por ejemplo el Manchego curado en manteca de Quesos La Hita que hace un buen amigo. También, por supuesto, acompañando un foie. Los vinos blancos acompañan muy bien a los arroces. Cuidado con las ensaladas el vino suele “llevarse” muy mal con los vinagres. De ahí pasamos al tópico del blanco con marisco y pescados.

¿Vinos blancos acompañan carnes?

Si el blanco tiene consistencia, por ejemplo el B de Basilio, podríamos incluso consumirlo con un chuletón de ternera blanca. Por decir un plato de cuchara… unas fabes con almejas  también podrían ir bien con un blanco fermentado en barrica o un albariño. Siempre hablamos de platos preparados, pero una lata de un buen berberecho gallego con un Ercavio Malvar es toda una delicia.
En definitiva, el mejor vino blanco es el que más te guste y esto va a depender también de cómo se consume (temperatura, copa…), con qué lo tomemos (maridaje), cuándo (tiene que apetecer, aunque cualquier momento es bueno para un buen vino) y por supuesto, con quién. El vino en compañía se disfruta mucho más.
El precio del vino es irrelevante cuando hablamos de experiencias y de que una botella de un gran vino blanco cuesta menos que un Gin tonic en cualquier discoteca de capital. El vino se comparte, el Gin Tonic, no.
Texto elaborado por Joaquín Parra, Director de Wine UP Consulting, autor del Manual de Cata ¿Es bueno este vino?

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